POLIZONES INVISIBLES .

POLIZONES INVISIBLES

 Es frecuente encontrar en “las películas de barcos” la figura del Polizón.

Habitualmente lo pintan como persona que viaja sola hacia un destino más o menos idílico, habitualmente son hombres, que con el tiempo malviven entre los recovecos de la nave, comiendo lo que pueden encontrar y/o robar y que en numerosas ocasiones son cazados por la tripulación, teniendo un futuro dispar, dependiendo del argumento de la película. Bien es cierto que actualmente aún se mantienen los polizones, aunque cada vez es más difícil, dadas las medidas de seguridad.

Pero hay un tipo de polizón que muy pocas personas se percatan de su presencia: los microbios (virus, bacterias, hongos, etc.…). Demos por hecho que los microbios están por todas partes, lo invaden todo y en condiciones normales convivimos con ellos sin que nos agredan (o mejor dicho: enfermemos).

Pero, al igual que los polizones de dos piernas, los microbios aprovechan cualquier descuido en nuestro sistema de vigilancia para “embarcar” en nuestro cuerpo y así poder colonizar nuevos horizontes.

Es por ello que desde tiempos inmemoriales se observó que manteniendo el máximo (dentro de las posibilidades) la higiene y salubridad en las embarcaciones la tripulación se mantenía sana (exceptuando accidentes o luchas).

El hecho de que el agua limpia se mantuviese en lugares mas bien ventilados y protegida evitando su contaminación, que las necesidades fisiológicas de la tripulación y/o pasajeros fuesen directamente al mar y no se almacenase, evitar las humedades y acumulación de porquería en cualquier rincón de la nave y putrefacciones de los alimentos.

Todo ello ayuda a que la nave llegue a buen puerto, y los seres humanos disfruten del viaje. Pues, a pesar de los adelantos en higiene y salubridad, cuando se viaja en los barcos actualmente, el problema sigue siendo el mismo…. Hay que vigilar al polizón invisible para que no se instale de forma permanente y fija en nuestras embarcaciones.

Eulalia Fernandez.

J. Julio Beltrán