SUBMARINO S-80  UN RETO TECNOLOGICO MADE IN SPAIN

SECCION SUBMARINO ISAAC PERAL

SUBMARINO ISAAC PERAL

En el ámbito de la Defensa, las capacidades estratégicas deseadas van asociadas al desarrollo de nuevas tecnologías. Submarino S-80, cuyas características le convierten en la plataforma de propulsión convencional más avanzada del mundo. El objetivo es la necesidad de adquirir una capacidad estratégica para la Armada.

Necesidad estratégica La condición marítima de España implica prestar especial atención a los riesgos y amenazas derivados del ámbito naval. Su situación geográfica condiciona la presencia en espacios y dominios, incluyendo la capacidad de proyección para llegar a la frontera avanzada, como parte de nuestra zona de influencia.

La realidad geopolítica española incluye puntos de vital importancia, como los archipiélagos de Canarias y Baleares, y el estrecho de Gibraltar, por ser punto crítico del comercio mundial El caso del S-80 ha logrado generar tecnologías críticas gracias a la cooperación público-privada entre la universidad, las empresas y la propia Armada, como usuario final. La necesidad estratégica implica generar todos los recursos disponibles para asegurar capacidad de disuasión Reto tecnológico El S-80 supone el mayor reto tecnológico de la industria española, no únicamente de la Defensa, sino de todo el conjunto de programas y sectores, superando incluso a los espaciales, con los satélites. Al frente está la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) del Ministerio de Defensa, y la Sección Submarinos del Estado Mayor de la Armada.

Denominado comercialmente como “S-80 Plus”, Como arma de guerra, el submarino está reconocido por su tremendo poder de destrucción. Una amenaza que no se ve, gracias a su posición indetectable, contribuye a la disuasión.

Recordemos lo ocurrido en la Segunda Guerra Mundial. En el caso del S-80, comparado con la clase precedente S-70, la diferencia sustancial es la capacidad de proyección.

Responder a los requerimientos es lo que se exige a las industrias que conforman el programa. Como ocurrió con los buques de guerra de superficie, se ha ido dando un avance en la soberanía tecnológica. Si las fragatas de clase Santamaría fueron un diseño norteamericano y una fabricación española, y las F-100 lograron ser 100% de diseño y producción nacional, lo mismo ha ocurrido con los submarinos, pasando de los S-70 franceses al S-80 de diseño y construcción nacional. La ficha técnica del S-80 ayuda a comprender su complejidad.

Sus dimensiones son una eslora total de 80.81m, un diámetro de 7.3m y un desplazamiento en inmersión de 2.960 toneladas. El armamento está formado por seis tubos lanzatorpedos, aptos para los torpedos DM2 A4, misiles tipo Tomahawk y Sub-Harpoon, y minas. La dotación propia es de 32 personas, con capacidad para ampliar el transporte de ocho más, siendo un total de cuarenta, que es casi la mitad del equipo necesario en la actualidad.

Esto se debe a la mayor automatización de todas las labores técnicas y mecánicas. La propulsión es uno de los aspectos más. Gracias a una solución de autonomía AIP (Sistema de Propulsión Anaerobia) queda garantizada la operatividad más de cuatro semanas, en función de la velocidad, lo que aporta ventajas singulares en las expediciones.

Los submarinos convencionales requieren operaciones para recargar las baterías con motores diésel en modo snorkel, lo que les hace vulnerables a la detección y el ataque; es operable a toda cota, de periscópica a cota máxima operativa, y en entornos tropicales y subárticos. El AIP minimiza esta indiscreción al recargar las baterías en inmersión con una pila de combustible que emplea hidrógeno, producido mediante procesado de bioetanol y oxígeno para generar energía eléctrica, permitiendo al submarino navegar sin salir a la superficie. Esta capacidad táctica y de discreción sitúan al S-80 como referente mundial. También resulta una novedad el sistema de control, que tiene unos requerimientos de seguridad mucho más elevados que una plataforma de superficie, como pueden ser el LHD “Juan Carlos I” o las nuevas fragatas F-110.

Capacidades La comprensión de las capacidades viene definida por los sistemas de armas de combate, que es lo que va a poder completar las misiones encomendadas. La función más relevante es adquirir, evaluar y presentar toda la información necesaria para el cumplimiento de la misión, así como controlar las armas (misiles, torpedos y minas) y su sistema de lanzamiento. Este sistema cuenta con la colaboración tecnológica de la compañía norteamericana Lockheed Martin y se completa con el sistema AEGIS de los buques de superficie instalados en las fragatas. Con un diseño totalmente integrado, se operará desde consolas multifunción y tendrá una arquitectura abierta, distribuida y modular, lo que resulta de enorme importancia para las funciones de mando y control.

El sistema de combate del submarino incluye capacidad de lanzamiento de misiles de intervención en tierra a larga distancia; sistemas de comunicaciones por satélite y enlace de datos Link, para integración conjunta en la Fuerza (por ejemplo, para las misiones OTAN); sensores acústicos de corto, medio y largo alcance que permiten la detección, clasificación, aproximación y ataque a unidades de superficie, submarinos y tráfico mercante, detección de minas y otros obstáculos; medios de detección visuales, optrónicos y electromagnéticos, que permitan llevar a cabo de forma discreta la aproximación, el ataque, la evasión y las operaciones de obtención de inteligencia; medios de ayuda a la navegación, hechos para operar con la precisión; y torpedos pesados de doble propósito y largo alcance, misiles antibuque y minas, para atacar dos objetivos simultáneamente. Teniendo presente la afirmación de que “submarino detectado es submarino hundido”, las capacidades del S-80 han sido diseñadas para que le permitan el mejor desarrollo de sus misiones, en diferentes escenarios y considerando la naturaleza de cada amenaza, con especial atención a lo híbrido. Éstas serían: movilidad para actuar en zonas alejadas, haciendo un tránsito discreto a alta velocidad; permanencia en zona de operaciones de manera discreta; transporte de personal; y firmas magnética y acústica reducidas para minimizar su detección. Como conclusión del tema de las capacidades, éstas podrán abrir la siguiente fase del programa que es la de exportación del submarino, posibilitando la participación en concursos internacionales y procurando, de esa forma, el retorno de inversión. Perfil de las misiones capacidad de control de los espacios marítimos de soberanía e interés nacional, deben estar orientadas hacia las operaciones en teatros litorales lejanos, con especial énfasis en la proyección naval sobre tierra. Por esta razón, como señalan la documentación del Ministerio de Defensa, las operaciones de proyección del poder naval sobre tierra y las de protección de fuerzas navales o terrestres en aguas costeras son mucho más probables que el combate naval tradicional.

El submarino, como componente de esa fuerza naval, debe contar con el armamento y las comunicaciones necesarias para contribuir a ambas operaciones de manera sustancial. Como el resto de las plataformas navales, deberá operar integrado en la Fuerza conjunta, por lo que necesitará un sistema seguro y fiable de comunicaciones (encriptación de señales, envío y recepción, furtividad) y sistemas de intercambio de información en tiempo real con todo el aparato defensivo. Las misiones que debe desempeñar el Submarino S-80 son proyección del poder naval sobre tierra, guerra naval especial, protección de una fuerza desembarcada, vigilancia I&W (Indications and Warning), protección de una fuerza naval y disuasión. Además, deberán hacer frente, tanto en el Océano Atlántico como en el Mar Mediterráneo, a las amenazas de campos minados; buques de superficie, con sonares activos y pasivos; aeronaves antisubmarinas, con radar, sonoboyas activas y pasivas, y sonar calable; y submarinos nucleares y convencionales de diseño avanzado.

INFORMACION. Gabriel Cortina.

redactado Jpanades.

OPERATIVIDAD DEL SUBMARINO