500 AÑOS DE ESPAÑA EN FILIPINAS

ANDRES DE URDANETA

 (hace ahora 500 años) la expedición de Magallanes y Elcano llegaba a la isla de Samar, en el archipiélago al que denominaron como ISLAS DE SAN LÁZARO (festividad correspondiente al sábado anterior al Domingo de Ramos).

Tras la expedición de Magallanes, se sucedieron numerosas expediciones a las islas Filipinas, con el objeto de colonizarlas. Hernán Cortés envió tres barcos rumbo a Asia, que zarparon de Zihuatanejo en 1527. En el camino, dos de ellos naufragaron y el tercero llegó, pero no regresó por no haber encontrado la corriente del retorno. En 1541, Ruy López de Villalobos fue enviado por el primer virrey de la Nueva España, Antonio de Mendoza para encabezar una expedición hacia las Indias Orientales en busca de nuevas rutas comerciales. Su expedición partió de Puerto de Navidad en 1542 a bordo de cuatro carabelas. En 1543 la flota tocó la costa sur de la isla de Luzón (Filipinas).

De allí partieron más al oriente hasta alcanzar la isla de Leyte y las nombraron «islas Filipinas» en honor al príncipe y futuro rey de España Felipe II. A causa del hambre y de un navío que se arruinó por un accidente de navegación, la expedición fue desastrosa y se tuvieron que ir a buscar refugio en las Molucas, dominio portugués, y después de algunas escaramuzas fueron tomados presos. Villalobos murió preso en 1544 en la isla de Amboina. El resto de la tripulación consiguió escapar y regresar a Nueva España, donde contaron las historias al virrey, y así se consideró parte de la Nueva España la Capitanía General de Filipinas. Posteriormente, el rey Felipe II ordenó al virrey de Nueva España, Luis de Velasco, la organización de una expedición a través del Pacífico hasta las islas Molucas. El rey tuvo especial interés en un guipuzcoano natural de Villafranca de Orio, llamado Andrés de Urdaneta, fraile agustino, navegante experimentado y uno de los mejores cosmógrafos de su tiempo, al cual solicitó mediante carta la organización de dicha expedición.

Urdaneta propuso a un pariente suyo establecido en Nueva España, Miguel López de Legazpi, como organizador y jefe de la expedición. Legazpi era natural de Zumárraga (Guipúzcoa) nacido en 1502, poseía mejores dotes de mando y organización que Urdaneta. Había estudiado leyes y desempeñando cargos públicos en su villa natal. En 1528, marchó a Nueva España donde continuó su carrera administrativa: escribano mayor del cabildo de México, escribano de la Casa de la Moneda, y secretario del Santo Oficio. Legazpi se encargó de fletar barcos, aprovisionarlos de tripulación, pertrechos y víveres, conducir la travesía por el Pacífico y sentar bases en el territorio de destino, y el rey le recompensó nombrándole almirante, general y gobernador de todas las tierras conquistadas bajo su mando, ganándose el apelativo de Adelantado de Filipinas.

La armada, en la que Legazpi invirtió gran parte de su fortuna, estaba compuesta de dos naos y dos pataches y unos 380 hombres (150 marineros, 200 solados, 5 agustinos y varios criados). La nao capitana llamada San Pedro, desplazaba 500 toneladas, su piloto mayor era Esteban Rodríguez, mientras que la nao almiranta, San Pablo, sobrepasaba las 300 toneladas, su capitán, Mateo del Saz, era segundo jefe de la expedición. El patache San Juan de Letrán, con 80 toneladas, llevaba por capitán a Juan de la Isla, y a su hermano Rodrigo como piloto. Y el patache San Lucas de 40 toneladas, que pronto desertó, estaba mandado por Alonso de Arellano. A popa del San Pedro acompañaba un pequeño bergantín de remos, muy propio para transmitir órdenes de uno a otro navío.

La expedición zarpó del puerto de Barra de Navidad (Jalisco), el 21 de noviembre de 1564, iniciándose una larga travesía con rumbo a Nueva Guinea. Cuando llevaban recorridas cien leguas, se abrieron los sobres lacrados con las órdenes a seguir que entregó la Audiencia de México y, según este pliego, se varió el rumbo hacia Filipinas.

A partir de enero de 1565, se fueron sucediendo los descubrimientos, como los de las islas de los Barbudos (Marshall), Placeres, Pájaros, Corrales y Jardines. Posteriormente arribaron a las islas de los Ladrones (Marianas) y anclaron en Guam. En febrero llegaron al archipiélago que Villalobos había bautizado como Filipinas. Recorrieron las islas de Ibabao, Samar, Leyte, Limasawa, Camiguín y Bohol. Continuaron explorando por las de Mindanao, Siquijor, Negros y Cebú en mayo de 1566, donde se fundó el primer asentamiento español: Villa de San Miguel. Desde Cebú, según las órdenes, se estableció el tornaviaje protagonizado por la nao San Pedro, comandada por Felipe de Salcedo, nieto de Legazpi, y Andrés de Urdaneta. Mientras tanto, Legazpi y su otro nieto Juan de Salcedo prosiguieron su viaje pasando a la isla de Panay, base a la que llegaron los socorros del virrey novohispano, Enríquez de Almansa. Desde un principio, Legazpi pretendió establecer un acuerdo pacífico con el cacique local Tupas, rey de Cebú, y su aliado, Tamuñán. Legazpi consiguió un pacto con un empleo limitado de la fuerza, tan solo bastó un ruidoso pero poco efectivo cañoneo desde los barcos. En aquellas playas de Cebú fundó la base principal, a la que llamó Villa del Santísimo Nombre de Jesús y la Villa de San Miguel. Su método de colonización era el mismo en todas partes: desembarco, compra de alimentos a los nativos, acuerdo de algún tipo de pacto con los caciques locales y toma de posesión de la tierra en nombre del rey. Legazpi supo sacar partido de las luchas entre tribus enemigas y de la hostilidad que los nativos profesaban a los portugueses. Y es que, frente al tipo de dominación portugués, bastante depredador, los españoles ofrecían protección y un trato más tolerante y respetuoso con los nativos. Legazpi impuso disciplina a la tripulación, especialmente en dos aspectos: guerra a los piratas y respeto a los nativos. Desde Cebú, Legazpi fue organizando la expansión territorial, imponiendo su autoridad sobre una revuelta de sus propios hombres y rechazando dos ataques de la escuadra portuguesa. Andrés de Urdaneta y Felipe de Salcedo consiguieron llegar a Acapulco, en Nueva España, y hallar el tan necesitado tornaviaje o viaje de retorno a América. Esta proeza marina permitió que Felipe II enviase cuantiosos refuerzos desde Nueva España: tres galeones llenos de soldados, colonos y misioneros al mando de Juan de Isla que portaba el título de adelantado de las islas de los Ladrones para Legazpi.

Con estos refuerzos, desde esta autoridad y aprovechando su experiencia en México, Legazpi organizó el sistema de encomiendas como en América y dispuso metódicamente la ocupación, isla a isla, de todo el archipiélago filipino, fundando bases y asentamientos. Gestionó una buena administración, disponiendo de un sistema de organización política basado en las instrucciones generales de Felipe II. Cada ciudad sería doble: una, intramuros habitada por españoles; otra, extramuros formada por indígenas; que se gobernarían por dos alcaldes, doce concejales y un secretario. Sometidas las islas de Panay, Masbate y Mindoro y designado gobernador y capitán general de las Filipinas, Legazpi continuó su travesía para ocupar la isla de Luzón. En Mindoro rescató a los esclavos chinos con intención de establecer relaciones de amistad, una iniciativa que terminó por desplegar el comercio con China. Legazpi encomendó la conquista de Manila, en la isla de Luzón, a otro nieto, Juan de Salcedo, y al artillero Martín de Goiti.

Llegaron a la bahía de Manila en mayo de 1570, donde acamparon unas semanas con la intención de formar una alianza con los caciques locales. Sin embargo, Goiti tenía otros proyectos y engañó a los habitantes del territorio al creer que sólo se quedarían durante un período corto.

A finales del mismo mes estalló el conflicto. Goiti marchó con sus 300 soldados al interior de la isla, hacia Tondo, donde encontraron miles de defensores natales. La mayor parte de las fuerzas de Matanda Suliman acantonadas en Lakandula fueron derrotadas. Goiti ejecutó a los prisioneros que no guardasen servidumbre al reino de España y a Felipe II. Goiti y Salcedo continuaron su expedición hacia el río Pasig, hasta tomar la ciudad de Manila el 6 de junio de 1570. 

Coronel. D. Jose Luis Miguel Tarragona.

Presidente de la Real hermandad de veteranos de FAS y GC.

INTINERARIO SEGUIDO POR LA EXPEDICION