LAS BANDERAS DE DON EUSEBIO

ALFÉREZ DE NAVÍO, -DIEGO QUEVEDO CARMONA-- (Submarinista)

En cualquier empresa, los días previos a un evento importante que vaya a tener lugar en ella se viven siempre de manera mucho más intensa que el resto del año. Así, en el caso concreto de un astillero, no hay hecho más relevante que la botadura de un barco, es evidente. Si encima ese barco es para un país extranjero, probablemente se ponga más empeño si cabe, aunque solo sea por el hecho de saber que al acto van a acudir autoridades relevantes de ese país, personalidades a las que además van a acompañar una buena escolta de periodistas, así como varios centenares de invitados. Por tanto, todos los servicios del astillero directamente implicados en el acto de botadura del buque en cuestión, tratan de volcarse en su trabajo con el fín de que el evento sea recordado por su magnificencia y donde nada debe quedar a la improvisación.

El caso que voy a tratar de relatar en estas líneas lo viví hace bien poco en el astillero de Izar Cartagena y pienso que es lo suficientemente curioso como para dar conocimiento de ello a través de las páginas de la Revista General de Marina con la esperanza de que sea del agrado, cuanto menos, de todos los aficionados a las curiosidades marineras, que me consta lo son nuestros lectores en su gran mayoría.

Eusebio Vidal García, el operario de IZAR Cartagena protagonista de esta historia, ante el cazaminas M32 Sella el día de la puesta a flote de ese buque.

Así, el pasado 24 de noviembre de 2004, se ponía a flote en Cartagena el “Carrera”, segundo submarino de la clase “Scorpene” que el consorcio IZAR/DCN construye para la Armada de Chile, y cuya primera unidad había sido puesto a flote en Cherburgo un año antes. El día antes de la fecha fijada, martes 23, prácticamente todo había quedado “visto para sentencia” : El responsable del dique flotante comprobaba que las válvulas y demás mecanismos que posibilitarían el descenso del mismo no iban a jugarles mañana una mala pasada, los encargados de la megafonía hacían sus ajustes, el personal del catering preparaba las mesas donde se habría de servir un vino de honor, los pintores retocaban el casco del barco que se iba a poner a flote, el personal de protocolo revisaba por enésima vez las credenciales de los invitados y así un largo etc. Por lo que al denominado “taller de montajes estructurales” respecta, es responsabilidad de ellos todo lo que concierne a colocación del entarimado que hará de altar, así como la preparación de la maniobra de lanzamiento de la botella de cava y a colocar tanto en el barco como en sus alrededores, los adornos propios que se merece un evento de esas características.

Vista parcial del engalanado del submarino chileno Carrera, el día de su puesta a flote, donde se aprecia Perfectamente formado el nombre del buque, según el alfabeto del Código Internacional de Señales.

Dentro de todo ese conjunto de cosas, juega un papel importantísimo el “engalanado general” del buque, por lo vistoso que resulta el que sea vestido con una larga hilera de banderas del código internacional de señales, hilera que habrá de recorrer el buque en toda su eslora por la línea de crujía, desde el torrotito de proa hasta el palo de popa, pasando por el tope del mástil. Precisamente en ello se afanaban los trabajadores del citado taller de montajes bajo la batuta de su encargado, Eusebio Vidal García, que no quería dejar nada a la improvisación.

Cuando al día siguiente me presenté en el astillero para obtener imágenes de la puesta a flote del Carrera, pude apreciar que todo el trabajo de tanta gente el día anterior no había sido en balde, pues el submarino para la Armada de Chile estaba realmente guapo, como la ocasión lo merecía.

Cazaminas M31 Segura, instantes antes de ser puesto a flote en Izar Cartagena. El hecho de que la numeral del buque esté tapada por la propia pared del dique flotante, hace que no se pueda identificar a la unidad, aunque ello es posible gracias a la particular idea de don Eusebio, como se aprecia en la imagen

Lo vistoso que hace ver un barco engalanado me hizo fijarme en el mismo, y pronto algo me llamó la atención. La amistad personal que me une con Eusebio, antiguo vecino de barrio y compañero de colegio en nuestros años mozos, me posibilitó el hacerle una observación que no hubiera salido de mi boca de no ser como digo por la confianza que tengo con él, así que no me lo pensé dos veces y le dije en broma : “Eusebio, estás perdiendo facultades, después de estar preparando ayer las banderas del engalanado y con tantas como hay diferentes, vienes a poner dos iguales juntas…”, a lo que me dice muy serio, “pues efectivamente, hay dos juntas iguales, la que se corresponde con la letra Romeo, pero tu fíjate bien y verás porqué…”. He de reconocer que mi sorpresa fue comprobar que entre la veintena larga de banderas, todas estaban puestas de manera aleatoria a excepción de un tramo, donde estaban por orden correlativo la Charlie, la Alfa, la Romeo (por dos veces seguidas, motivo de mis “quejas” a mi amigo), la Echo, otra vez la Romeo (que “repetitiva” esa bandera, pensé…) y de nuevo la Alfa, que había sido puesta cinco banderas antes…, y entonces fue cuando descubrí el enigma, …. ¡¡ allí estaba representado CARRERA, el nombre del submarino que se iba a poner a flote…!!. He de reconocer que mi sorpresa fue mayúscula, y cuando me dispuse a excusarme ante Eusebio por mi comentario, éste se limitó a decirme que era una iniciativa suya, desde que hace años era el encargado de ese trabajo.

El M33 Tambre acaba de ser puesto a flote en Izar Cartagena y como en todos los buques de cuyo engalanado ha sido responsable don Eusebio, se puede leer el nombre del mismo en la parte superior, el cual ha sido remarcado para una mejor lectura.

Así, me dijo, “si compruebas las fotos del engalanado de las diferentes puestas a flote de los cazaminas, por ejemplo, ya que son los buques más recientes, podrás comprobar lo que te digo”, además, continuó diciéndome, “mi particular forma de colocar las banderas supone, no solamente escribir en el engalanado de proa el nombre del buque, sino que en el de popa inserto la numeral que se le ha asignado al barco…”. Así, el siguiente paso fue ir a mi archivo de imágenes de “puestas a flote” en el que pude comprobar que efectivamente, Eusebio tenía razón, todos los buques que se habían echado al agua en el astillero de Izar Cartagena desde que él estaba en ese destino cumplían con esa particularidad, de modo que no solamente se lee SEGURA a proa del mástil de ese barco, sino que a popa se aprecia M31, al igual que a proa del siguiente se lee SELLA y a popa M32, o TAMBRE junto con el M33, y así sucesivamente… Es esta como digo una iniciativa particular de este señor, salida de su imaginación en un momento puntual, que ha tenido la modestia de silenciarlo durante años y de la que he podido enterarme, como he dicho al comienzo, de manera casual. Lo que Eusebio ignoraba es que debido a su singular iniciativa, cuando pasen los años, cualquier foto de las puestas a flote en Izar Cartagena a partir de una determinada época podrán servir para identificar al buque, ya que en bastantes casos, un contraluz o cualquier otra circunstancia a veces impiden a quien obtiene la fotografía reflejar en la imagen la numeral o el nombre de la unidad, con lo que su identificación hubiese quedado pendiente… Una iniciativa pues digna de tener en cuenta y que tras hacerse pública quizás adopten otros astilleros, con la seguridad de que si lo hacen, quizás en el futuro algún aficionado a la fotografía naval les pueda agradecer su colaboración en la identificación del buque engalanado, que en algunos casos sobre todo si han transcurrido muchos años y la imagen no está datada, la misión se hace no solo difícil sino en muchos casos imposible.