AVURNAVE

Aviso urgente a los navegantes

LA VIRGEN del Pilar y el ARMA SUBMARINA

Queridos lectores desde nuestra Redaccion queremos rendir un homenaje a la Virgen del Pilar co- patrona del Arma Submarina de nuestra Armada haciendo relacion a los vinculos de la” Pilarica “ con el Arma Submarina.

 

Remontandonos en el tiempo Isaac Peral hizo una inmersión con su Submarino en 1890 encomendandose a una imagen de la Virgen del Pilar que llevaba en su interior que le habia regalado un matrimonio Zaragozano y a la que rezó para que todo transcurriese sin novedad ante aquella dificil experiencia. Años mas tarde en Enero de 1891 Isaac Peral causó baja en la Armada, y se dedicó de pleno a poner en marcha distintos proyectos sobre sus amplios conocimientos de ingenieria, creando algunas empresa Electricas, quizá por su gran fervor a la Virgen del Pilar decidió electrificar la Basilica del Pilar, asumiendo personalmente todos los gastos de instalacion.

Aunque la devoción a la Virgen se mantuvo viva entre los submarinistas, fue a raiz de los actos conmemorativos del IV Centenario de la edición del breve compendio “La Spinera y del Arte de navegar, obra del ilustre cosmógrafo natural de Bujaraloz, Martin Cortes de Albacar en 1945, la Institución “ Fernando el Católico “ publicó una edición facsimilar de esta obra (reeditada en 2005) y coincidiendo con el dia del Pilar, se llevaron a cabo varios actos de homenaje entre ellos la inauguración de un monumento dedicado a Martin Cortes, en Bujaraloz.

En representación de la Armada D. Francisco Bastarreche, que en aquellos momentos era Capitán Gral. de Cartagena, fruto de las cordiales relaciones que estableció, la Diputación Provincial de Zaragoza en un pleno extraordinario celebrado el 15 de Enero de 1946 decidió donar una imagen de la Virgen del Pilar al Arma Submarina de la Armada, que es la que se conserva en la escalera del edificio de la Base de Submarinos.

A.N. Diego Quevedo (iza.)

Estos vinculos se siguen manteniendo hasta nuestros dias, y el 17 febreto de 2004 el Arma Submarina hizo entrega a la Virgen del Pilar de un” manto azul” con su emblema bajo una iniciativa que surgió de un grupo de submarinistas que lo costearon por suscripción entre todos los que en aquellos momentos formaban parte de la gran familia de submarinistas, manto que luce en determinadas ocasiones. Nos consta según un documento histórico, que a pesar de una antigua plegaria, se lee: “Santisima Virgen protege desde aquí a nuestras familias que quedaron en tierra, que los que estanos en la mar… ya nos las apañaremos. Como colofón final y siguiendo la tradición, el pasado 17 de febrero de 2020 y coincidiendo con el 105 aniversario de la fundación del Arma Submarina y para honrar a su Patrona la Virgen del Pilar, se celebraron varios actos conmemorativos siendo uno de ellos la conferencia “ La Virgen del Pilar y el Arma Submarina Española “ patrocinada por la Delegación de la R. L. N. E. de Aragon.

A la misma asistieron entre otras autoridades civiles y militares el C. N. D. Ernesto Zarco Gil, Comandante de la Flotilla de Submarinos, Jefe de la Base “ Isaac Peral “ y Director de la Escuela de Submarinos “ Almirante Garcia de los Reyes”. La conferencia fue impartida por el Alferez de Navio y Submarinista D. Diego Quevedo Carmona, que cuenta con un amplio historial militar, resaltando su gran labor como investigador, además de autor de varias publicaciones, es miembro de la A. E. M. E. colaborador asiduo de la Revista General de Marina y también del Museo Naval de Cartagena, apostillando finalmente que Diego Quevedo es, quizás, el hombre que mas sabe sobre historia de submarinos de España.


No en la Armada, pero quien suscribe conoce en sus huesos que es hacer guardia en la hora fría que precede al alba. Lo peor la soledad. Solo ves luces. Verde a estribor, roja a babor, con buena suerte miles de lucecitas bajo el cielo estrellado. Con otra, que también es suerte pero de la mala, no ves ninguna luz. Te ves cubierto de agua.

Es dulce, de la lluvia, dijo el Viejo enviándome de un pescozón cariñoso de vuelta a proa ante mi petición de protegerme con algo más que la gorra. Si no te moja la salada no te preocupes, dice. A tu puesto.

No es lo peor el frío, ni el sueño, que es el mal del marinero. No tengo hambre ni sed. En el velero tras el capitán el cocinero, dice el refrán, y aquí se come de muerte. Acaba de pasar el Viejo, compadecido ante este pobre aprendiz de grumete de segunda, con un café que lleva un chorro de algo que me rasca hasta el corvejón. Marcha tras darme otra colleja cariñosa (que casi me estampa contra el cabestrante) y quedo ahí. Solo.

No. No estoy solo. Muchos hermanos navegan en la ancha mar. Si por fortuna te cruzas suena la bocina, y el Viejo sale a la amura y se toca la gorra. Y quedas otra vez, solo.

Muchos también quedaron bajo las aguas, navegando por siempre. Que suerte que Pedro Marinero está en la puerta del cielo. No puede, no puede ser que los marinos buenos que no se duermen en la guardia no reciban otra cosa que un fuerte abrazo y ropa seca.

No. No estás solo. Esta semana la guardia de esta revista hemos levantado el brazo mil doscientas veces. Ha bramado ese “Oooohhhheeuuu!!!” en la distancia. Llaman a esto de Internet “navegar”. Ya será. Compañeros, no estamos solos. Sí, echo de menos aquel café que sabía a queroseno. Con el coronavirus cuanto me duele no abrazaros, no compartir el rancho. Pero sé que en la negra mar no estamos solos. Mil doscientos barcos han tocado la sirena esta semana en la mar.  Miro al este. Se disuelven las estrellas. Un nuevo día comienza.

 

la Redacción