SANGRE SALADA

 

En los libros figuran los nombres de los reyes. El joven Alejandro conquistó la India. ¿El sólo? César venció a los galos. ¿No llevaba consigo ni siquiera un cocinero? Felipe II lloró al hundirse su flota. ¿No lloró nadie más?

(Bertolt Brecht. Preguntas de un obrero ante un libro)

Mucho se ha escrito de los oficiales del Titanic, y poco de los fogoneros que siguieron paleando carbón hasta que el agua apagó los hornos. Enviadnos las historias de los currantes de la mar. Los de sangre salada, que marino se nace y se muere. Aquí las cuidaremos,  para que como dijo el poeta, no se pierdan como lágrimas en la mar.  Enviadnos vuestras historias.