Homenaje a la mercante, esos desconocidos. Hoy hablamos de...

UN MARINO DE VERDAD “ DE LOS DE ANTES”.

Antonio Domenech Ferrer, marino jubilado de 79 años, reside en La Coruña,nacido en Palma el 22 de Julio de 1941, ingresó en el CIM Cartagena como marinero de remplazo, al finalizar el periodo de instrucción fue destinado al Dragaminas “ Ulla” con base en Palma, clasificado este como dragaminas costero de la Clase MSC- 218, pasó a formar parte de la LOBA tras los acuerdos suscritos en el Plan de Defensa y ayuda mutua con los EEUU, recibió el numeral M-24 y el nombre de “ Ulla”.

Desde bien pequeño ya sentía pasión por el mar, sus genes estaban impregnados de sal pues su tío y abuelo también fueron hombres de mar ,cursó sus estudios en el colegio “ La Salle “ de Palma, peritaje mercantil en la Escuela de Comercioy completó su formación marítima en las Facultades de Nauticade Palma y La Coruña.

De su niñez recuerda un “ catalejo “ que su abuelo le regaló con él que siempre observaba atento al vigia del faro de Porto Pi desde la terraza de su casa, situada a las faldas del bosque de Bellverbajo una posición de privilegio donde ademas, de una de sus paredes colgaba aun cuadro con una completa exposición de banderas que descifraba las señales para saber que clase de barco arribaba.

La señalizacion del faro en sus origenes(1586) se realizaba mediante bolas suspendidas de los mástiles horizontales, fue más tarde cuando se sustituyeron por un sistema de banderas que ofrecía una mayor información acerca de las características y números de buques avistados, la más popular era el “ anuncio vapor correo”, otras señales indicaban “ buque pidiendo socorro” o “ diez o más buques de guerra extranjeros” utilizada con motivo de la llegada de las grandes escuadras. En la memoria de Antonio quedaron grabadas las entradas a puerto de barcos con una larga historia en sus derrotas, “ El Ciudad de Palma”, Jaime I, Ciudadela, Ciudad de Ibiza, y tantos otros como el Pizarro, Bidasoa, Velasco y el Almirante Miranda destacado en Soller, a todos los tenía controlados, al que más,el Miranda, le atraía su ágil caminar y sus suaves caídas, era una gozada verlo navegar.

Su pasión por los barcos era tan grande que pasaba horas y horas jugando a ser marino, construía sus propios barcos con cualquier cosa que tuviese a mano,su ingenio iba más allá imaginandolos en sus respectivos muelles y allí practicaba las maniobras como si de buques de verdad se tratara, siempre tuvo claro que quería ser marino, pero había algo que lamentablemente se lo impedía, de pequeño le detectaron un “ duptus “ eso hizo que su mayor ilusión se viese truncada,sus padres lucharon lo infinito hasta conseguir contactar con la consulta de un prestigioso Cardiologo de Barcelona, todo gracias a la colaboración de Cruz Roja en Palma, fue tal la sorpresa de Antonio al conocer la noticia que lloraba de alegría, contaba entonces con 18 años, todo un mozalbete, por fortuna todo salió bien y a su regreso de la ciudad Condal cargado de una inmensa ilusión lo primero que hizo fue inscribirse en la Comandancia Naval de Palma para obtener su libreta marítima, poco tiempo después ingresó como alumno agregado a bordo del “ CAMPONEGRO “ un petrolero de CAMPSA, que por aquellos años,1964/ 65 cubría las rutas marítimas Aruba y Curazao en las Antillas Holandesas, aunque me consta por una nota de prensa de La Vanguardia * del 1960 en su Sección Marítima,que el buque fue asiduo al puerto de Barcelona haciendo frecuentes viajes con gasolina desde Cartagena.

Otros tantos buques sirvieron de Escuela para su formación marítima, el de mayor relevancia el “ CAMPODOLA “ a bordo del cual y durante forjó , junto a su gemelo el “CALVO SOTELO” fueron los buques más grandes de su serie construidos por la E. N. Bazan, con un peso muerto que arrojaba unas 36,520 TN y una eslora de 207,8 x 26.5 x 14 mt de puntal, su planta propulsora montaba un motor diéselde la Maquinaria Terrestre y Marítima, su timón pesaba 29000kg y la chimenea alcanzaba una altura de 10,20mts. estuvo operativo en los puertos del norte de la península hasta que la crisis del petróleo aconsejó su cambio a productos ligeros ( gasolinas, naftas, gasóleos RA y otros combustibles de aviación), además de destinarlo al tráfico internacional. Como todo marino Antonio guarda imnumerables recuerdos y anécdotas,una de muy especial a bordo del” Campodola,” fondeados en Odessa, cumpliendo estrictamente las órdenes recibidas de las autoridades rusas, donde les prohibían el uso de la telegrafiaque les dejaba sin poder transmitir ni tan siquiera un saludo o como en este caso una entrañable felicitación de Navidad a sus familiares , más en estas fiestas tan significativas, los que hemos estado en la mar sabemos lo que reconforta saber de los tuyos cuando son muchas millas las que te separan.

Sin duda uno de los recuerdos que nunca olvidará Antonioel caso de un compañero Marino preferente, que estando en Vigo en el día que pasaba a Contramaestre por vacaciones del titular, sufrió un atropello al bajar a tierra con graves consecuencias para el al recibir un fuerte golpe en la cabeza, y en su delirio siempre gritaba !! Campodola!!, desgraciadamente falleció al cabo de un mes, de inmediato el Capitán designó al Mayordomo y a Antonio en representación del buque para asistir al sepelio que tuvo lugar en Muros, la respuesta por parte de toda la dotación fue unánime pues decidieron alquilar un autobús para poder asistir al sepelio, cabe destacar el esfuerzo y solidaridad que demostraron aportando cada uno de ellos una cantidad para poder sufragar los gastos, pero ante una muy buena gestión por parte del Capitán de la Cia. CAMPSA, esta corrió con todos los gastos del sepelio.

Como reflexión final Antonio, destaca la importancia de tener a bordo un “ Equipo humano” que es el que hace que un buque cobre vida , el buque podrá ser bueno o no tan bueno pero lo importante es la actitud de su dotación, pues según nos cuenta, el CAMPODOLA en ocasiones despachaba para zonas de guerra lo que hacía ser un destino de “ miedo” para muchos de sus tripulantes, cabe resaltar sobre esto que en el Convenio colectivo de la flota se destacaba la obligatoriedad de efectuar una votación entre toda la tripulación por si alguno no deseaba realizar una travesía con estas particularidades, proporcionándole el oportuno relevo, nunca hubo un voto negativo y todas las singladuras se realizaron sin novedad. “ Los peligros, los mares lejanos, consolidaron una unión común buque / tripulación.