Parece mentira, ya hace un año que zarpamos. Hemos capeado temporales, desajustes de la tripulación y alguna que otra vía de agua. Llegaba el momento en que los “contramaestres” que pitan la maniobra de los palos y el “capitán” nos reuniéramos para hacer balance de las singladuras.

Así, Fernando Garrido (Vicepresidente) y Miguel Aceytuno (página web), que estuvieron virtualmente a nuestro lado, Damián Cruz (secretario), Ildefonso Palomares (expositores), Manuel Díaz (revistas), Antonio Fernández y Fernando López (seguridad), Juan Manuel Grau (formación) y este presidente vuestro nos reunimos para decirnos de todo a la cara como hacen los marinos, de forma constructiva y para llevar el barco adelante. Y salimos con una sonrisa (y yo con ardores por las patatas bravas).

Primero, felicitaros a todos. Por ser una gran familia, por hacer grande este proyecto. Y en especial al segundo comandante, Jordi Bonet. Sin él esto no hubiera sido posible. Se tomaron importantes decisiones, que comentaremos en la próxima asamblea de socios. Se propone que los nuevos socios pasen un proceso de “noviciado” antes de ser aceptados. Una manzana podrida, una sola, puede hacer mucho daño por más hermanos en la mar que seamos. Os quiero hablar ahora como el socio José María, sobre ese pesado del presidente que no hace más que dar broncas. Se tomó la decisión de que no tenga voto en la junta. Si os fijáis, los vocales son pares. Quiere decir eso que el presidente no opina, y que la decisión tiene por fuerza que ser cualificada. Quiero insistir en esto: el presi no toma decisiones. No decide donde va el barco. Simplemente está ahí, en el día a día, para intentar pulir los lógicos roces de la convivencia. Sigue siendo el contacto para cualquier malentendido, problema o bronca que se produzca, y en ese momento su palabra es inapelable. Se estableció por ejemplo que se expulsará de forma sumaria a cualquier socio que se arrogue representar a la asociación sin permiso. Mucho daño puede hacer una palabra nuestra no solo a la asociación, sino incluso llegar a salpicar a la Armada, y eso sería intolerable. Una vez que todos en la junta de socios determinemos el rumbo es necesario que una persona sostenga el timón.

Gracias a todos de nuevo. Sé que comprendéis perfectamente la necesidad de mantener la buena y vieja cortesía marinera, aunque tenga que ser a veces a base de rebenque. En la junta general que próximamente celebraremos, todos podremos decidir sobre el futuro y las normas. Pero una vez fijadas… la mar es de hombres libres, pero no demócratas.


La bodega:

En nuestro cofre pirata guardamos los tesoros que encontramos en nuestro camino. ¿Todos? Los mejores no caben: el cariño de los hombres de la mar que estamos recibiendo es tan grande. O la iusión de los más mayores y los más pequeños al subir a bordo.

La asociación custodia estos pequeños tesoros, regalos que hemos ido rebiendo. Por supuesto, a petición, están a disposición de sus dueños, los socios.