Ildefonso Palomares

El alma de esta sección. ¿Solo? No... más cosas...

Ildefonso comenzó a pintar en su Jaén natal de niño, echando una mano al profe de religión para animar la catequesis con sus dibujos. Ha pasado mucho tiempo y ha corrido mucha tinta de color hasta hoy en día, como pueden imaginar. El ahora adulto ha ido pergeñando una obra muy amplia en diversas técnicas y temas, como, por ejemplo, los olivos de su tierra, obra que lo ha provisto de premios y exposiciones. Se considera autodidacta, lo que no le ha impedido ser aceptado como miembro de la asociación de Pintores Pastelistas Españoles. Una vez un maestro le alabó la técnica y le enseñó que cuando le viniera la inspiración tenía que pillarle pintando, así que su idea de crear comienza con el reverso del cualquier papel, un lápiz y un rato muerto.

Como decía, vamos a centrarnos hoy en su obra marinera. Es autor de trazo rápido: no detalla, sino que esboza buscando más transmitir un sentimiento veloz que mostrar detalles en cada marinero. Su técnica es mixta. Primero crea una base de lápiz que después se define a tinta: colorea a lápiz los barcos y consigue el efecto de la mar y el viento a base de rotulador. En cuanto a temática, suele inspirarse en una imagen o buque real, pero interpretando libremente el fondo para centrar la fuerza en la imagen principal. Especialmente interesantes me parecen sus dibujos de buques de la Armada. No es una corbeta al azar: el numeral, el indicativo de llamada, la metopa serán exactamente de la Descubierta y no de cualquiera de sus hermanas. (Extracto de artículo publicado en www.naucher.com)

Todos (en particular los comandantes de los buques de la Armada que recalan en la Ciudad Condal) conocemos la obra de Ildefonso… pero muchos ignoran también su voluntariado en Stella Maris, o su esfuerzo para convocar conferencias como la (magnífica) que nos ofreció el alférez de navío Diego Carmona sobre el profundo Peral y la historia del Arma Submarina.